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Hay
muchos amigos que quieren empezar a ver cómo se
puede mejorar cantando. Y voy a empezar a
crear una serie de consejos y/o reflexiones sobre la
forma de comenzar.
Hay mucho libro sobre esto.
Unos mejores y otros menos buenos. En casi todos, se
habla con una serie de términos que si no tienes
delante un experto es difícil entender.
Yo quiero hacer esto, como si
fuera un libro, pero sin consultarlos, de una manera
como si fuera una charla, basándome en mis cuarenta
y tantos años de experiencia desde que con 7 años ya
cantaba las rancheras de Miguel Aceves Mejía y los
motetes de la Iglesia. Y así con 15 años, en pleno
cambio de voz, algún fraile de aquéllos a quienes
les hacías falta, todavía te hacía cantar los solos
de las Misas de Perosi.
Después, mucho tiempo sólo
tocando órganos de Iglesias, todos los pianos que
pillaba, incluso en las tiendas, varios pub de
música en directo, amenizando ambientes tanto en
Madrid como en Bilbao -todo mientras, por otra
parte, trabajaba en algo rentable-, algunos
festivales, muchos funerales y bodas e incursiones
acompañando a cantantes pop, líricos, o lo que
fuese, al tiempo que con mi guitarra, en la soledad
de las pensiones, iba componiendo algunas canciones
que hoy aún recuerdo, y que tenían que ver con mis
estados de ánimo.
Y en todo este recorrido,
vuelvo a la vida coral, acompañando al órgano,
ensayando a cuerdas, dirigiendo y subdirigiendo.
Quiero decir que al final haces lo de muchos
compañeros con vidas paralelas en este campo, y
consigues una serie de experiencias muy valiosas
como para distinguir el bien de lo mejor y el mal de
lo peor. Has hecho cursos de todo tipo: de Canto con
muchos profesionales, que sí es cierto, aprendes
algunas cosas que otros te vuelven a recordar pues
está casi todo inventado. Pero te das cuenta que lo
que quieres aprender es a cantar, no a ser un
“compa” de los tres tenores. Quieres aprender a
expresar el sentimiento con la voz, para lo cual la
técnica es indispensable, pero no lo único, y digo
que es indispensable. Pero hay quien la aplica sin
saberlo. Y hay quien tiene que aprenderla, como en
cualquier otra faceta, en el deporte, en la vida
laboral, etc..
-Cuántos cantantes, líricos,
de élite, o incluso músicos grandes compositores
clásicos, han sido rechazados en los conservatorios
y escuelas de música importantes! ¿Cuántos niños
han sido apartados del canto porque “no tenían oído”
o su voz no era la adecuada?
Qué tremendo error. Aquí vamos
a partir de que todo el mundo que puede hablar,
puede cantar. Todo el mundo que si tú le dices:
“hola” y te lo repite con la misma inflexión que lo
emites, puede cantar. Si tú silbas una canción y yo
silbo lo mismo, puedo cantar. Y, sobre todo,
cualquier niño, puede cantar y llegar a cantar bien.
Y cualquier persona, independientemente de su edad,
puede llegar a
cantar y
disfrutar cantando.
De esto se trata. Así que vamos a empezar a
vaciarnos por completo. De no tener los prejuicios
“no sé cantar” “me da vergüenza”. Porque cantar es
expresar los sentimientos con la música, que es la
más auténtica de las Artes, porque es universal, es
entendible en cualquier idioma y por cualquier
idiosincrasia. |